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P a s e o
Después de
comer o al caer la tarde, el paseo es la actividad más habitual y
en ellos, el encuentro que fomenta la amistad es muy frecuente.
Tanto la carretera que conduce al Balneario, como el monte que lo
rodea constituyen gratos espacios para realizar agradables paseos
entre las encinas. La vista se ilumina con la contemplación de un
paisaje que se corresponde con el de la típica dehesa salmantina. En
la que nos ocupa, el ganado pasta libremente y los caballos se
acercan para comer en las manos.
Para algunos
caminantes, el paseo por la carretera tiene un fin muy concreto;
apagar su sed en una fuente situada a poca distancia del Balneario.
Con respecto a esta práctica hay que manifestar que dicha fuente es
de propiedad particular (no pertenece al Balneario), y que aunque
algunos usuarios de la misma le atribuyen propiedades curativas, sus
dueños colocan anualmente un cartel informativo donde se comunica al
viandante la falta de potabilidad de sus aguas y el posible peligro
que su consumo entraña para la salud.
Sea como sea, un
paseo por el entorno que rodea al Balneario de Ledesma es un
complemento excelente para cualquier Cura Termal que se realice. |