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El pasado de Zamora tiene huellas de bravos guerreros. Cuenta la
leyenda que en estas tierras nació Viriato, un guerrero que fue
considerado el terror de los romanos por haberles ganado ocho
batallas consulares. Famoso es el dicho de “Zamora no se hizo en una
hora”, y cuando uno llega a estas tierras se da cuenta de que los
siglos transcurridos han sido más que necesarios para levantar toda
la riqueza que posee Zamora.
Si cruzamos el Duero por el Puente de
Piedra, entramos en la ciudad medieval, donde pervive un magnífico
Conjunto Histórico-Artístico. No se puede uno marchar sin visitar la
Catedral, considerada como uno de los monumentos más representativos de
la ciudad; la Iglesia de la Magdalena, construida en el siglo XII o
el Palacio de los Condes de Alba y Aliste, convertido en Parador de
Turismo. Para llevarse un recuerdo nada mejor que acudir a la
gastronomía típica. Un vino de la tierra o un queso zamorano, ambos
con Denominación de Origen, pueden ser un recuerdo que quede
guardado para siempre en la memoria de nuestro paladar.
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