Salud termal

Salud termal

Salud termal en el balneario de Ledesma

Tomar aguas con fines salubre es tan viejo como la propia historia del mundo. ¿Quién no se imaginó alguna vez en alguna de aquellas termas de las películas de romanos? Cine aparte, nuestros abuelos ya sabían que «tomar las aguas», como se decía, les hacía bien. Eran sus vacaciones de salud, mucho antes de que se inventaran las de sol. De aquellos descansos de salud salió lo que llamaban «la novena de Baños», los míticos 9 días que de cumplirlos con las pautas y el seguimiento médico del Balneario, aportaban al cuerpo considerables mejoras. Hoy muchos se confunden con spa (palabra originada de las siglas Salud por Agua), pero los balnearios, a diferencia de estos, siguen teniendo en su poder el hecho distintivo más original: las aguas termales, distintas a las cloradas del grifo, con muchas más propiedades beneficiosas para nuestra salud. Por ejmplo:

-Efectos antiinflamatorios y sedantes (artritis, artrosis, lumbalgias, migrañas y reuma)

-Mejora los problemas de la piel (dermatitis atópica, psoriasis, lupus)

-Ayuda a combatir afecciones del aparato respiratorio.

-Estimula el sistema inmunológico.

-Eficaz ayuda para combatir el estrés.

Los balnearios están de moda otra vez. No es que hayan recuperado su esplendor del siglo XIX, pero el estilo de vida del ciudadano del siglo XXI, víctima del trepidante ritmo de vida y de la feroz competitividad, sufre trastornos físicos y psíquicos que le obligan a realizar curas de salud para restablecer su estado físico y anímico.

SOMOS AGUA, SOMOS QUÍMICA

Es probado por la ciencia que la hidroterapia activa el sistema inmunológico, eleva el metabolismo y previene la hipertensión. En los balnearios a partir de las piscinas termales, bañeras o chorros se consigue relajación muscular por lo que, dolores de espalda, reumáticos y musculares ven mejorada su estructura. También mejoran los problemas digestivos, del aparato urinario y la próstata. Es  recomendable en trastornos emocionales, enfermedades nerviosas y alteraciones de las vías respiratorias. El agua termal además le infiere un montón de ventajas añadidas. Somos química. El agua termal proviene del interior de la tierra, lo que le aporta un alto contenido mineral y un incremento de la temperatura. Nuestras aguas cuentan con unas características especiales.

Con las lluvias, el agua penetra en la tierra en grietas y fallas que, al entrar en la profundidad se calienta naturalmente gracias al espacio magmático. Es en suma una verdadera comunión del agua con los elementos de esa tierra. Dependiendo de por dónde avance geológicamente ese manantial subterráneo, el gua va a contener unos minerales u otros, además de CO2, y estos van a ser los que aporten los beneficios de las aguas termales para la salud y los diferentes usos terapéuticos.

Al ser una agua enriquecida en las entrañas de la tierra, esta se ha filtrado siendo extremadamente pura de bacterias y otros contaminantes.

La Organización Mundial de la Salud reconoce desde 1986 como terapias médicas el uso de aguas termales.

El agua de Ledesma sale por un punto de descarga con elevada temperatura, 45 grados, sulfurada y con alto contenido en flúor. Los expertos indican que “se trata de un flujo profundo, de gran amplitud, que debe alcanzar una profundidad de varios kilómetros (muy por debajo del cauce del río Tormes), en incluso en ese distante lecho subterráneo fluye con temperaturas próximas a 100 grados”. Es decir, desde donde está hasta la superficie sufre en su camino hasta la superficie una baja de 55 grados, un hecho significativo. El agua va del Sur de Baños de Ledesma al Norte, favorecido por una cizalla dúctil Juzbado-Penalva do Castelo, que actúa como barrera impermeable, de protección. Las entradas de agua al sistema se cree que llegan en la fosa de Ciudad Rodrigo. En la cizalla, los materiales metamórficos son gneises glandulares y micaesquistos de alto grado. El estudio asegura que no existe una conexión hidráulica entre el manantial termal y el agua del Tormes, puesto que en el río los análisis dan componentes químicos muy concretos que no aparecen en el que se usa en el balneario.

Un estudio, apoyado por la Universidad de Salamanca, “el agua del balneario es bicarbonatada sódica, poco salina, en su composición aniónica, aunque predomina el CO3H, presenta cantidades apreciables de SO4 y de Cl, mientras que en los cationes predomina el Na+, con concentraciones excepcionalmente bajas de los otros cationes mayores Ca y Mg, inferiores a 10, mg por litro. No obstante, la característica más peculiar es el elevado contenido en F (entre 11 y 16 mg litro); y la conductividad, alrededor de 600 mS/cm, es coherente con la salinidad del agua”. Lo que más llama la atención a los químicos es la baja salinidad, pese a su alto contacto con la roca a baja profundidad –podría ser por un intercambio sin pérdidas de otro tipo con materiales arcillosos.

Finalmente, en colaboración con la Asociación Nacional de Balnearios de España ANBAL, a la que pertenecemos, os dejamos unas preguntas y respuestas sencillas sobre agua termal, salud y balnearios:

¿Qué es un Balneario?

Es aquel establecimiento que dispone de Aguas Minero-Medicinales declaradas de Utilidad Pública, servicio médico que prescribe los tratamientos e instalaciones adecuadas para aplicar los tratamientos prescritos.

¿Qué son las Aguas Minero-Medicinales?

Son Aguas constituidas por una solución de elementos minerales que le proporcionan una serie de propiedades.Dependiendo de su composición, cada tipo de Agua ejerce una acción diferente sobre el organismo.

¿Qué diferencia a un Balneario de otro tipo de establecimientos como los spas o centros de talasoterapia?

La diferencia está en el Agua que se emplea para la realización de los tratamientos.
En los Balnearios el Agua es Minero-Medicinal declarada de Utilidad Pública, en los centros de talasoterapia se emplea el agua del mar y en los spas el agua corriente.

¿Los Balnearios sólo sirven para tratar enfermedades?

Los Balnearios sirven tanto para tratar dolencias o prevenirlas como para darse un respiro y pasar unos días de descanso y puesta en forma, en plena naturaleza, rodeados de silencio y paz, huyendo de la vida estresante de las ciudades, disfrutando de unas auténticas vacaciones de salud.

¿Cuál es la duración recomendada de un tratamiento balneoterápico?

Cuando el Balneario le utilizamos para tratar determinados tipos de dolencias, para que sea eficaz, lo recomendable es entre 14 y 21 días de tratamiento. Pero cuando lo que se pretende es aliviarse del estrés o descansar, los días de tratamiento pueden ser menores.

¿Se pueden realizar tratamientos en un Balneario sin alojarse en su hotel?

Sí, es posible realizar tratamientos en el Balneario sin la obligación de hospedarse en su hotel.

¿Todos los Balnearios sirven para tratar todo tipo de dolencias?

No, dependiendo de la composición de las Aguas Minero-Medicinales de cada Balneario, cada uno tendrá diferentes especialidades.
En todos los Balnearios, se pueden llevar a cabo curas de descanso y puesta en forma.

¿Qué efectos tiene la Cura Termal?

La Cura Termal tiene diferentes efectos físicos y psíquicos en nuestro organismo. La composición mineral y temperatura de las Aguas produce reacciones químicas, biológicas y sedantes en nuestro cuerpo, motivado además por la situación de los Balnearios, normalmente en plena naturaleza, que supone una relajación para nuestros sentidos.

¿Qué tipo de Aguas son las indicadas para cada especialidad?

Las SÓDICAS son estimulantes.
Las SULFURADAS tienen una acción beneficiosa sobre la piel, el aparato respiratorio y locomotor.
Las FERRUGINOSAS, ricas en hierro, favorecen la regeneración de la sangre, mejoran los casos de anemia y actúan positivamente sobre las enfermedades de la piel, además de colaborar con los regímenes adelgazantes.
Las RADIACTIVAS, tienen efecto analgésico para combatir el estrés, la ansiedad y las depresiones.
Las SULFATADAS tienen efecto laxante y diurético.
Las BICARBONATADAS son recomendables para problemas del aparato digestivo.
Las CARBÓNICAS estimulan el apetito y favorecen el buen funcionamiento del aparato circulatorio.

¿En qué casos está contraindicada la Cura Termal?

Los Tratamientos Termales están contraindicados para aquellas personas que sufren alguna enfermedad contagiosa o infecciosa, procesos tumorales malignos, tuberculosis pulmonar, insuficiencias cardio-vasculares, hepáticas o renales, hipertensión arterial grave, desequilibrios metabólicos graves o importantes o, en general, para aquellas personas que pasen por la fase aguda de cualquier enfermedad o proceso que suponga una alteración del estado general.

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