El Montepío perdió 1,5 millones en el año Covid, el 77% en el Balneario de Ledesma

Hasta el pasado 2020, el Montepío de la Minería Asturiana venía trazando desde hacía un lustro un plan económico y de negocio que había logrado que todos sus establecimientos dieran beneficios, incluida la Residencia geriátrica de Felechosa, que había llegado a perder un millón de euros en su primer año de vida. La entidad había logrado una estabilidad económica.

Sin embargo, la llegada de la pandemia ha hecho que el pasado ejercicio las cuentas se vinieran abajo, dejando en el aire el futuro de elementos tan importantes para la historia del Montepío y su actividad como el Balneario de Ledesma, e incluso la supervivencia de la propia Mutualidad: El Montepío perdió durante 2020 casi 1,5 millones de euros, de los que 1,15 millones (el 77%) corresponden precisamente a las instalaciones salmantinas, fuertemente afectadas por los cierres derivados del Covid.

Una de las muestras más evidentes a nivel económico sufrido por el Montepío en 2020 es la caída de más de la mitad de su cifra de volumen de negocio: Se ha pasado de los 13 millones de euros de 2019 a los 6 millones el volumen de negocio total, casi 7 millones de euros menos.

 Las cuentas del Balneario de Ledesma

El mayor impacto viene con las pérdidas en el Balneario de Ledesma, donde los ingresos cayeron en 5,32 millones de euros. El turismo termal, que había contado con 17.000 clientes en 2019, prácticamente desapareció el pasado ejercicio. Dos días después de su apertura llegó el Estado de alarma; y tras intentar en julio y agosto recuperarse, las restricciones de movilidad que llegaron con la segunda ola y la acumulación de pérdidas aceleraron el cierre anticipado de la temporada termal por primera vez en la longeva historia de esta reconocida instalación salmantina, cuna del termalismo en España y ahora en preconcurso de acreedores.

A la alarma sobre la situación del Balneario de Ledesma ya han respondieron con preocupación más de una veintena de Ayuntamientos de la provincia de Salamanca, los de la comarca de Ledesma y algunos más que sienten el peso que esta villa termal tiene para la oferta turística, con flujos constantes de entrada desde Madrid, Asturias y otras zonas de España, gracias al programa de termalismo del IMSERSO. El Montepío también encontró una importante receptividad por parte de la Consejería de Industria y Turismo del Gobierno de Castilla y León y por parte de la Diputación de Salamanca, que llegó a constatarse en reuniones temáticas. El diputado no adscrito y alcalde de Hinojosa de Duero, José Francisco Bautista, se hizo incluso eco del importante factor de turismo y economía que supone para la provincia el turismo de salud o de termalismo tanto del Balneario de Ledesma como el de Retortillo, también en una situación muy delicada.

Recientemente, la dirección del Balneario-Montepío mantuvo una reunión fue con la diputada en las Cortes de Castilla y León, Rosa María Esteban Ayuso (Comisiones de Economía y Hacienda, Sanidad y Desarrollo rural),  el diputado en la Diputación de Salamanca, Antonio Agustín Labrador Nieto (Diputado Delegado de Empleo y Desarrollo Rural y alcalde de San Esteban de la Sierra- Bejar) y el alcalde de la comarca, de San Pedro del Valle, Alberto Torres, con el fin de analizar la situación y las posibilidades de ayuda.

Pero sin duda, para el Montepío y para marcar una hoja de ruta hacia la recuperación ha sido muy importante el acuerdo sociolaboral alcanzado a nivel de Comité de empresa con el sindicato mayoritario (CC OO) y que establece una serie de medidas y compromisos para que empresa y trabajadores/as puedan salir “juntos” de este bache coyuntural, conscientes de las dificultades y de la necesidad de proteger el futuro de la actividad y el empleo.

La situación del Grupo: solo Felechosa y Fundación en positivo

Ese es el escenario con el que se trabaja por delante: Por detrás, los resultados totales del Montepío fueron de unas pérdidas de 1,47 millones de euros entre las cinco empresas que componen el grupo y su Fundación Obra Social. Precisamente esta última, con un remanente de 4.700 euros, y la Residencia de Mayores de Felechosa (que cuenta con unidades de Discapacidad y ha desplegado recientemente una para la atención a secuelas postCovid), con unas ganancias de 165.600 euros antes de impuestos, y un balance final, una vez transferidos los alquileres a la matriz, de 36.000 euros en positivo, fueron las dos únicas alegrías de la entidad dirigida por Juan José González Pulgar.

Los tres complejos que el Montepío destina al turismo de salud, social y familiar y a los programas de termalismo sufrieron, como todo el sector turístico, el impacto del covid en sus propias carnes. Los residenciales de destinos de sol de Roquetas de Mar, en Almería, y Los Alcázares, en Murcia, han perdido 37.000 y 163.000 euros, respectivamente.

El propio Pulgar explica la diferencia de los resultados de ambos complejos, en el qué si bien el de Roquetas de Mar es un único edificio de apartamentos, donde los gastos de mantenimiento son más “controlables” en un escenario de cierre que obliga a la optimización máxima, el establecimiento murciano es mucho más extenso (240 apartamentos), desperdigados por fases en una urbanización cuyos costes de mantenimiento se disparan y son más elevados que los de Roquetas.

El Balneario de Ledesma dejó de ingresar en un año 5,3 millones €

El Balneario de Ledesma, con más de cien puestos de trabajo directos, también con 40 hectáreas de superficie que recogen desde el Hotel, al Balneario pasado por zonas de apartamentos, deportivas, tiendas, extensos jardines y dehesa, es caso aparte. Sumó en 2020 unas pérdidas por valor de 1,16 millones de euros. Durante todo el año apenas pudo abrir unas semanas, lo que conllevó, unido a las restricciones en el turismo y la movilidad (la suspensión del programa IMSERSO y las restricciones de movilidad a sus clientes principales, mutualismo minero, Club de los 60 y campamentos escolares bilingües), ha hecho que el equipamiento pase de unos ingresos de 5,86 millones de euros en 2019, a solamente 534.000 euros el pasado año.  Como ejemplo del impacto de las Cuentas en el Balneario de Ledesma, desde la Mutualidad explican solo los costes de personal supusieron un desembolso total de 884.000 euros.

Todas estas cifras de las empresas del grupo Montepío han conllevado un efecto arrastre hacia la propia Mutualidad, como sostenedora de toda la actividad de economía social. Y es que la empresa matriz, el Montepío, recibe un 70% de los beneficios del resto de empresas en concepto de arrendamientos. Y esa cifra se redujo el pasado ejercicio contable en 659.000 euros. De ahí, que el balance final del Montepío como mutualidad –sin contar el resto de empresas, solo la matriz– tuviera pérdidas por primera vez desde el año 2014. En concreto, cerró 2020 con 106.000 euros menos. Y pese a todo, las pérdidas del pasado año fueron menores de las previstas.

En un primer análisis, en pleno confinamiento, el Montepío anticipó un boquete de 2,5 millones. Pero tras poner en marcha un plan de recorte de gastos, activar los ERES en sus plantillas y abordar un proyecto de emergencia para minimizar esas cifras, la revisión de la previsión dejaba una caída de unos 2 millones de euros. Finalmente, se quedó en 1,5 millones.

Actualmente, la deuda bancaria del Montepío es de 13,63 millones de euros. En los últimos años, esos créditos con los bancos se habían reducido bastante, hasta los 12 millones, lo que permitió al Montepío abordar nuevas inversiones para modernizar los residenciales -especialmente el Balneario de Ledesma- y potenciar su oferta en los dos últimos ejercicios por valor de más de 1,5 millones, lo que elevó de nuevo la deuda bancaria. Una inversión estratégica, planteada en clave de crecimiento sostenible.  Actualmente, la Mutualidad paga 325.000 euros de intereses. Son 165.000 euros menos que en ejercicios anteriores, gracias a la negociación con las entidades bancarias, que permitió pasar de un interés variable que superaba el 4% a uno fijo al 2,5%. Una reducción del interés hipotecario que seguirá dando aire.

Sin actividad y sin fondo de rescate por parte de los Gobiernos

Pero el problema ahora para el Montepío es que, además de no llegar el final de la pandemia y las restricciones, la crisis sigue amordazando a sus actividades turísticas. Y a ello una serie de nuevas dificultades añadidas: la entidad, pese a la objetividad de este daño sufrido como empresa (cerca de 300 empleos directos y empresas tractoras en las comarcas donde se asientan) su “rescate” no encuentra acomodo por el momento en ninguno de los planes de ayudas de los Gobiernos central y regionales. Así lo ha reconocido ya su presidente, Juan José González Pulgar, en la última Comisión de gobierno del Montepío, que lamenta que ni las empresas del grupo ni la propia matriz hayan podido acceder a líneas de ayudas.

La Mutualidad lleva desde comienzos del otoño tratando de recabar apoyos políticos para tratar de convencer a los gobiernos central y regional (Castilla y León y Asturias) de la necesidad de crear un fondo de rescate “para entidades singulares como el Montepío”. Eso sí, Pulgar matiza que siempre se refiere al Montepío como mutualidad, no a las empresas, que “acudirían a las líneas de ayudas que les correspondan en cada caso”.

El presidente de la Mutualidad minera (entidad social histórica sin ánimo de lucro construida con las aportaciones de las familias mineras) explicó que “las empresas del Montepío tienen su domicilio social y fiscal en Asturias, porque aquí está centralizada la gestión administrativa y la dirección de nuestros negocios”.

Solicitud de Ayudas a Gobiernos autonómicos y apoyo a Ayuntamientos

En este sentido, explica que “con nuestras empresas de Murcia, Almería o Salamanca, captamos recursos que financian las iniciativas sociales -canalizadas a través de la Fundación- que la mutualidad despliega en el Principado”. Y a pesar de este hecho, Pulgar indica que “no hemos tenido acceso a las ayudas directas que dan en nuestra comunidad asturiana, ni siquiera teniendo en cuenta de que todas las empresas del grupo están afectadas por el cierre perimetral de Asturias, ya que nuestros mutualistas no pueden salir a disfrutar de sus propias actividades”.

Desde el Montepío mostraron su preocupación ante la llegada de un nuevo Reglamento de las Ayudas estatales, y como este documento plantea la transferencia a las Comunidades Autónomas del reparto de ayudas y las condiciones. Explica González Pulgar a modo de ejemplo, que el Balneario de Ledesma o los negocios de Roquetas no pudieron optar a las subvenciones ofrecidas por Castilla y León o Andalucía, ya que en sus bases especificaban que el domicilio social de las empresas debía estar en la propia Comunidad autónoma, hecho que al menos ya fue notificado a la Dirección de Turismo de Castilla y León.

Solo Murcia fue la excepción, ya que en este caso, la exigencia era de que el domicilio social de la empresa beneficiaria estuviera en territorio español, y que la actividad sí que se desarrollase en la región de Murcia, como es el caso del Montepío y también de muchas empresas multisede en España, como ocurre con muchas hoteleras.

“Esperamos que la nueva normativa vaya en esta última línea, porque si no vamos a tener muy complicada la situación”, explicó el Presidente del Montepío.

Además, al ser una entidad de previsión social, la Mutualidad minera no puede acceder a préstamos ICO o ayudas directas autonómicas y estatales, y es por ello qué desde hace unos meses, el Montepío viene pidiendo un plan de rescate para este tipo de organizaciones. De hecho, la mutualidad ya ha solicitado por carta y propuesta de moción un compromiso institucional de respaldo a una ayuda a medio centenar de ayuntamientos asturianos, los considerados muy mineros y mineros, que durante las últimas décadas se han beneficiado de los fondos mineros negociados por los sindicatos, “para que muestren también su solidaridad con nuestra causa”.

“Que nadie se olvide que los socios protectores del Montepío son los sindicatos mineros, esos mismos que lograron miles de millones para invertir en Asturias desde una perspectiva solidaria que germen de nuestra entidad sustanciado en miles y miles de ayudas a lo largo de estos últimos años”, indicó González Pulgar.

Continuidad de la actual dirección

Finalmente, cuando todo parecía encarrilado para qué en el verano de 2021, Pulgar abandonase la presidencia del Montepío, tal y como había anunciado cuando se presentó a la reelección, la situación vivida con la pandemia ha obligado a un cambio de planes. “La idea que teníamos y que siempre manifesté es que iba a estar dos de los tres años del mandato, trabajando también en preparar el relevo, y me iría antes de acabar el mandato”, apunta Pulgar. Sin embargo, como se diría en el mar, el capitán es el último en abandonar el barco. Por ello, y en medio de esta situación, con el objetivo de no añadir más escenarios de incertidumbre y volver a encauzar el camino económico de la mutualidad bajo los compromisos adquiridos, y que antes de la pandemia ya llevaban una buena dirección, González Pulgar ha decidido terminar el mandato, hasta junio de 2022. “Es una cuestión de responsabilidad, tenemos ahora flecos pendientes que tenemos que cerrar para que cuando se produzca el relevo sea de una manera más calmada y con la mutualidad ya en un buen camino, que era como estábamos, pero que la pandemia nos cortó”, finalizó.